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El ARTISTA

Gustavo Alba

Gustavo Alba Benito…

es un artista contemporáneo, el cual enfoca su obra en el proceso creativo. Trabaja la experimentación técnica; y mezcla el arte tradicional y la creación audiovisual para obtener piezas que resuman su proceso de trabajo artístico. Sus obras representan principalmente imágenes figurativas, elaboradas con materiales y herramientas que conceptualmente representen el paso del tiempo (como por ejemplo el óxido o el sello fechador).

Su objetivo es mostrar una realidad inevitable de cómo pasa el tiempo a través de nuestra faz, trabajando con diferentes técnicas que le permiten mezclar la luz y sus formas, llegando a captar la esencia de los seres que quiere representar.

Nacido en Ávila y graduado en Bellas Artes en la Universidad de Salamanca, actualmente reside en Valencia donde realiza toda su producción artística; y a parte de investigar y trabajar en varias líneas conceptuales, busca ante todo jugar con el arte y las nuevas tecnologías, como son la Inteligencia Artificial, las redes sociales o la Realidad Virtual.

«Vale más lo que se oculta que lo que se muestra»

«Las arrugas son los surcos de la vida

por los que transita el agua

el agua que deja

como marca un río

en el lecho de la piedra.«

Jorge Hormill.

Vida solo hay una.

«Una vida que puede ser vivida de una y mil maneras, pero la manera en la que vivimos siempre ha sido marcada por aquello que nos precedió. Gustavo Alba Benito, a través de su trabajo de alguna manera busca evocar una reverencia solemne ante las incontables lecciones que el tiempo tiene por dar. Cada retrato es único y posee de alguna manera una marca indeleble que de algún modo describe todos esos fútiles momentos que componen nuestro ser, que el destino arbitrariamente ha dispuesto a cada uno de los que en este mundo habitamos.

Somos aquello que vivimos, los recuerdos son aquello que forma al individuo. Por este motivo es relevante la reflexión que realiza Gustavo a la hora de realizar sus retratos, pues son historias que han sido vividas y que han sido grabadas en la piel a lo largo del tiempo. Sería atrevido afirmar que el autor no siente devoción por todas las lecciones vitales que nos quedan por comprender. Lecciones que solo son posibles, a través de la experiencia. Esa veteranía que se queda marcada en lo más profundo del ser, siendo así el rostro un fiel reflejo de lo acontecido.

Sin recuerdos, el ser sería una carcasa vacía e inerte. En cambio, trazo a trazo, el autor es capaz de encapsular esos recuerdos y construir una narrativa visual en torno a ellos. La armonía cromática atemporal que se aprecia en las obras, es sin duda una precisión exquisita de todo aquello que envuelve sus obras. Además, remarcar que la densidad de la oscuridad en las obras, no es si no, una fuerte convicción de la realidad aplastante de la presencia de la mortalidad que, real y nefasta, es inevitable.

Todos somos finitos y la única manera de perpetuar el ser es mediante la memoria; el recuerdo que solo es posible representar fidedignamente a través del rostro.»

RoRo.2022.

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